top of page

Cómo escribir tu testimonio de fe sin perder autenticidad

Escribir un testimonio de fe suena sencillo hasta que te sientas a hacerlo: ¿cómo cuentas algo tan personal sin que suene ensayado, o sin perder lo que realmente pasó en el camino?

El testimonio no es una lista de eventos

Un error común es escribir el testimonio como una cronología: esto pasó, luego esto, luego esto. Eso informa, pero no conecta. Un testimonio que de verdad llega al lector se construye alrededor de una transformación — qué creías antes, qué cambió, y por qué ese cambio importó de verdad.

El error más común: querer sonar ‘espiritual’ en vez de sonar tú

Muchos autores, sin darse cuenta, cambian su voz natural por un lenguaje más ‘religioso’ cuando escriben sobre fe — y ahí es donde el testimonio pierde autenticidad. El lector no necesita que suenes como un sermón; necesita reconocerse en tu historia. Tu voz real, con tus propias palabras, es la que genera conexión genuina.

Cómo estructurar un testimonio que conecte

Empieza por el momento más difícil, no por el principio cronológico — eso engancha al lector de inmediato. Después regresa a explicar cómo llegaste ahí, qué cambió, y cómo se ve tu vida ahora. Cierra con algo concreto que el lector pueda llevarse, no solo una emoción pasajera.

Si estás escribiendo tu testimonio y quieres acompañamiento editorial para contarlo con toda su fuerza, escríbenos a través de rkmpublishing.com o al (520) 934-3360.

Comentarios


bottom of page